Ortuella reconoce a la corporación municipal de 1931
El Ayuntamiento de Ortuella celebró este martes un pleno extraordinario en el que se llevó a cabo un acto de reconocimiento a la primera corporación municipal constituida en el año 1931, tras la proclamación de la II República.
Durante la sesión, se aprobó un manifiesto institucional mediante el cual el Consistorio reafirmó su compromiso con la memoria histórica, procediendo a la reparación, restablecimiento y reconocimiento de aquellos cargos públicos que formaron parte de la corporación ortuellana en aquel contexto histórico.
A continuación, la corporación hizo entrega de un recuerdo a los descendientes de aquellos corporativos. De los 17 corporativos, acudieron familiares de 15 de ellos desde diversos puntos de Euskadi y del Estado. Solo faltaron dos que acabaron en exilio y no se ha podido contactar con su familiar.
Con esta iniciativa, el Ayuntamiento pone en valor la labor desempeñada por quienes integraron la institución municipal en un momento clave de la historia.
Éste es el manifiesto aprobado:
Manifiesto 95 Aniversario de la proclamación de la República
Hace hoy 95 años se proclamó en el estado español la II República, fue fruto de los resultados electorales de las elecciones municipales en las que claramente resultaron vencedoras las candidaturas proclives a la República.
Ortuella no fue ajena a aquel movimiento y en las elecciones realizadas el día 12 de abril de 1931, los partidos antimonárquicos fueron apoyados mayoritariamente. El resultado de aquellas elecciones fue el de seis concejales del Partido Socialista:
Gil Antolín Expósito
Vicente Ortiz Leguina
Cándido López Montero
Tomás Andrés Barcina
Nicomedes López Arce
Lucio Gómez Espina
Cinco concejales del Partido Republicano Radical Socialista:
Vicente Vicandi Madariaga
Santiago Del Campo Vadillo
Enrique Atozqui Cardo
Guillermo Pardo López
Anastasio Romero Sáez
Y tres concejales del Partido Comunista:
Mariano Velázquez Arranz
Santiago Fernández Soto
Pedro Núñez Ríos
A los que más adelante, ya iniciada la Guerra Civil y conforme a los acuerdos para la formación de un Gobierno Vasco de concentración presidido por el Lehendakari José Antonio Aguirre, se unieron tres concejales más del Partido Nacionalista Vasco:
Teodoro Alonso Rodrigo
Ignacio Barrenengoa Fernández
Alejandro Bastida Galdós
Era la primera vez en la historia de Ortuella que su Ayuntamiento no estaba controlado por las empresas mineras a través de sus empleados y encargados o por medio de testaferros, miembros de la élite local. Los nuevos corporativos eran personas sencillas, trabajadoras, miembros de familias humildes, unidos irremediablemente a los devenires y necesidades de la localidad en la que residían.
Encabezados en una primera fase por Vicente Vicandi como alcalde y posteriormente por Enrique Atozqui en ese cargo, trabajaron denodadamente y de manera unitaria por mejorar los aspectos sociales de nuestro pueblo, demostrando una gran sensibilidad por la calidad de la educación, mejorando el estado de las escuelas existentes en el municipio y consiguiendo la completa escolarización de todos los niños y niñas, aunque residieran en barrios o parajes lejanos. La sanidad, manteniendo un completo plantel de médicos, veterinarios y farmacéuticos municipales, así como el abastecimiento de agua potable a todos los hogares ortuellanos fueron otros de sus objetivos preferentes.
Sin embargo, la labor que más trabajo y empeño les llevó fue el intentar quitar el hambre a una población sumida en una gran crisis económica y con unos altísimos niveles de desempleo, como era la sociedad ortuellana de los años treinta. Durante todo su mandato ésta fue su principal preocupación, creándo los comedores escolares para que los niños y niñas tuvieran, al menos, una comida diaria. La situación se vio agravada aún más con el estallido de la Guerra Civil y fue especialmente sobrehumano el esfuerzo de la Corporación, con su alcalde Atozqui a la cabeza, para conseguir ganado que pudiese aportar algo de proteína a la pobre dieta de sus convecinos.
El alzamiento militar franquista y la Guerra Civil, frustraron todos sus planes para traer el progreso y el bienestar a Ortuella. Los concejales más jóvenes tuvieron que ir al Frente a luchar contra los golpistas y en defensa de la República, mientras que los de más edad siguieron llevando la administración del Ayuntamiento y realizando labores de retaguardia.
La victoria franquista y la posterior dictadura truncó sus ideales y sus vidas. Todos ellos pagaron un alto precio por haber buscado la convivencia, la democracia y la libertad para su pueblo.
Lucio Gómez murió en extrañas circunstancias mientras se encontraba preso en la cárcel de Larrinaga. Cándido López y Santiago Fernández consiguieron alcanzar el exilio y acabaron sus vidas en tierras lejanas, el primero en Chile y el segundo en la URSS. El alcalde Enrique Atozqui fue condenado a muerte, pena que finalmente le fue conmutada por una larga estancia en la cárcel y el resto de corporativos fueron condenados a diversas penas de cárcel y de trabajo en Batallones de Trabajadores.
Todos, absolutamente todos, pagaron de manera injusta y con un alto coste el haberse atrevido a defender la legalidad y la democracia. A partir de entonces sus vidas ya no volvieron a ser las mismas.
El franquismo, no contento con ello y de la forma más cruel, les condenó, además, al ostracismo social y al olvido.
Ha pasado demasiado tiempo y Ortuella aún se encuentra en deuda con ellos, siendo ya hora de que sus memorias sean rescatadas y su labor reconocida.
